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sábado, 27 de junio de 2009

Club Portugues

Este club de barrio está ubicado en una de las mejores calles de Buenos Aires, la Av. Pedro Goyena a la altura de 1468 en Caballito.

El mejor en definirlo fue Germán diciendo "la carta tiene los precios de hace 2 años",y es verdad. Entre los cinco (Fernando, Juan, Edu, Germán y yo) comimos una variedad de platos de los cuales nadie se quejó.

De entrada cazuelitas de queso y salame con una gaseosa de 1,5 lts.

De principales desfilaron: Costillitas a la riojana, Un pescado a la plancha con puré, Una pechuguita rellena a la parmesana, Unos ravioles a la parisienne y un bife de chorizo con fritas que se veía realmente muy bien. Todo acompañado por los dos vinos mas caros de la carta Norton Roble y San Telmo ($36 cada uno).

A los postres aparecieron: Tres budines de pan excelentes (2 con dulce de leche y uno mixto); un flan casero y un almendrado con dulce de leche (bizarro, pero efectivo al paladar)

La cuenta fue de $260. Si, lo que leyeron $260.

La mejor relación costo beneficio en un ambiente bien de buffet de club y con la tele sin volumen para seguir el partido si se quiere.

La única critica es que si hay mucha gente la demora es importante.

Para ir entre amigos o en familia, comer bien y gastar poco.

sábado, 23 de mayo de 2009

Montana Bistró

Este lugar está ubicado en una zona poco tradicional (Río de Janeiro 78) para este tipo de restaurante.
Una verdadera sorpresa nos llevamos con Fernanda. El lugar está muy bien ambientado, la música en el volumen adecuado, la carta es muy buena, la atención es muy buena.
Habiamos llegado y hasta acá estábamos muy bien, lo cual ya era bastante. Pero ahora venía probar los platos, puntos de cocción, aromas y sabores. Y tampoco desentonaron en esto.

De entrada pedimos para compartir "Rolls de masa philo rellenos de camarones con hojas verdes y reducción de aceto", que estaban buenísimos.

De principales, yo una Bondiola de cerdo en cocción de 4 horas con puré rustico de batatas y berenjenas y Fernanda, un "Cuadril arrollado con compota de cebollas y tomillo, mini tortilla española y chimichurry casero" ambos estaban muy bien y muy bien presentados también.

De postre un molleaux de dulce de leche que estaba bien aunque no brotó el DDL caliente como debería haber sido.

La carta de vinos está bien para mi gusto y la oferta de vinos por copa me pareció insuficiente teniendo en cuenta los controles actuales de alcoholemia pero es algo que se ve en todos los restaurantes. Hay que aggiornarse en esto, muchachos.

Este lugar resulta ideal para sorprender a quien nos acompañe al decirle "vamos a comer por acá", nadie se imagina que en esta zona haya una propuesta así.

Resumen: en todos los aspectos altamente recomendable. Volveremos.